El control en las relaciones D/s

ENTRADA RECUPERADA DEL VIEJO BLOG - ORIGINALMENTE PUBLICADA EN 2017


Una de las prácticas habituales de las relaciones D/s es el control que ejerce la persona Dominante sobre la persona sumisa. A veces, este control se limita a ciertas escenas delimitadas (sesiones) o a lo puramente sexual pero también se da el caso en el que el control se extiende a aspectos de la vida cotidiana. 

El control puede referirse a todo lo que se os ocurra (desde el control de la depilación o el color de pelo hasta las contraseñas o cuentas en RRSS de la sumisa) y de muchas formas distintas (la Dominante puede elegir cómo desea ciertas cosas o simplemente ejercer un repaso de cuál es la situación de estas: es decir, puede elegir qué ropa debe ponerse la sub todos los días o simplemente ordenar que la sumisa le mande fotografías de su atuendo cada vez que se vista para saber qué lleva puesto).

Hay algunas formas de control (ropa, pelo, vocabulario) que están más aceptadas que otras (hábitos, temas económicos, contraseñas) quizá porque tendemos a desconfiar de aquellas Dominantes que quieren controlar aspectos que suelen controlarse para aprovecharse (el dinero), por inseguridad (contraseñas) o sin el debido conocimiento, con fatales consecuencias (la alimentación). Como siempre, quiero recalcar que lo fundamental es saber lo que uno quiere y no quiere hacer y que la comunicación sea sincera y fluida durante toda la D/s. Para las sumisas: no tenéis que forzaros a hacer algo que os hace infelices (sí, hacemos cosas que nos nos gustan, pero hay que entender la diferencia entre estar fastidiada por tener que hacer algo y que hacer algo te haga desgraciada) sólo por complacer a la Dom, o porque os presiona para hacerlo aunque no queráis. Como personas adultas, tenemos la responsabilidad de ser sinceras con nosotras mismas y con la Dominante sobre aquello que podemos y no podemos aceptar. En este aspecto, no es tan distinto de lo que pueda aplicarse a una relación convencional: es deseable ir más allá de la zona de confort, pero nadie puede obligarte ni presionarte para hacer algo que no quieres hacer. Para ello están los límites, la palabra de seguridad y el consenso consciente.

Personalmente, me encanta ser controlada. Si eres vainilla o no conoces el mundo de las D/s más allá de la toxicidad de algunos "malos ejemplos", esto puede resultarte chocante o nocivo. Lo cierto es que no se puede ni se debe interpretar el control en las relaciones de Dominación/sumisión de la misma forma que se interpreta en las relaciones convencionales: las D/s tienen sus propias dinámicas en las que los conceptos tienen significados distintos a los convencionales. Cuando hablamos de posesión, de control, de humillación, de deshumanización, no le damos el mismo significado dentro de nuestro contexto que fuera de él. Por eso comprendo que haya temas tan difíciles de entender para quien no ha vivido una relación BDSM sana. 

Para mí, que mi Señor me controle es excitante y me hace enormemente feliz. No hablo de controlar que cumplo aquello que ordena, sino del hecho de que sepa en todo momento dónde estoy, qué hago, cuáles son mis horarios, mis hábitos, mis contraseñas, mis planes, mi ropa... la idea de que pueda saber todo de mí sin que me quede ningún resquicio de intimidad o privacidad me pone como loca. Confío en mi Dom porque me ha demostrado que merece mi confianza y sé que no abusaría del poder que tiene, sé que me cuidará y que, si bien el riesgo siempre está presente (y es que, al final, una D/s es asumir riesgos), mi seguridad es fundamental para Él. Por ello me he puesto en sus manos, por eso le confío mi vida, deseo servirle y no tengo reparos para darle cualquier cosa que desee tomar. Así entiendo yo la D/s.

Sin embargo, si la idea de que te controlen en ciertos temas te resulta inadmisible o pones límites a ese control, no haces nada malo (si bien es cierto que los miedos y deseos cambian a medida que se avanza y quizá te descubras deseando un día lo que ahora te aterra u odias, ¡me ha pasado!). Creo que es importante decir esto: tus límites los pones tú, tú decides qué das a la Dom y hasta qué punto. Eso no te convierte en mala sumisa ni nada similar. Huye de quien te diga que tus límites e inseguridades te quitan valor.


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Etérea
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Fuente de la foto:  Laura Makabresku - "Inside silence"


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